Reyna Isabel porras
El trabajo de cómo
educar bien a los hijos es una preocupación frecuente entre los padres. Saber
qué hacer en cada situación y cómo afrontar cada conflicto no es fácil ni hay
recetas mágicas. Sí puede resultar más sencillo saber qué no hacer, cuáles son los
errores básicos que se deben evitar. Los hijos desde recién nacidos poseen los elementos necesarios
para poner en acción distintos sentido para la sobre vivencia en el mundo
terrenal, es ahí donde la buena
educación debe estar en marcha, con ayuda de lecturas, pedagogos, videos, ayuda
psicológica, etc.
La educación de los hijos provoca muchas inseguridades y
al mismo tiempo angustias a los padres. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Debería
haberle castigado? ¿Me habré pasado de duro? ¿Seré demasiado blando? ¿Cómo
logro que me obedezca? Psicólogos y pedagogos explican que quizá restaría
presión a los progenitores modificar sus expectativas: en lugar de aspirar a
hacerlo todo bien, plantearse no hacerlo mal y, sobre todo, evitar
los errores más dañinos a la hora de educar.
Un factor muy importante
dentro del núcleo familiar es la comunicación. Es la que determina la
manera en que los niños aprendan la forma de emocionarse, expresarse y pensar
para comunicarse con los demás.
Dentro del núcleo
familiar se aprende y enseña a través de los valores, maneras de pensar y
cómo se comunica. Gracias a esta coordinación, dentro de la familia se va
construyendo la manera de enfrentar las dificultades diarias y de ver las cosas
mediante la negociación o respetando y aceptando otros puntos de vista.
La falta de comunicación tiene que ver con los numerosos
malentendidos que se dan dentro de las familias. Un pequeño error en la
comunicación puede causar mal ambiente durante mucho tiempo. Por tanto, si no
existe conexión entre los miembros de la familia se generan problemas de
comunicación.
Los problemas en la comunicación comienzan con la aparición de
algunos factores resultado del excesivo “individualismo” de los miembros o de
los estilos educativos que utilizan los padres. Entre estos factores podemos
encontrar:
- Falta
de tiempo. La
falta de tiempo para estar juntos en familia es un factor clave para la falta
de comunicación. Hoy en día el ritmo de vida es acelerado y además se le
muestra más importancia a cosas más triviales como internet, TV, etc.
- Poca paciencia. Es otro factor que contribuye en gran medida a la falta de
comunicación. Cuando aparece la irritación se busca la
manera más fácil para resolver la situación: ignorar al otro
- La disciplina. El ser
autoritario y no dejar expresar al niño sus necesidades puede ser perjudicial.
Además, dejar demasiada libertad de elección, convirtiendo su demanda en lo más
importante también puede serlo. Se debe buscar el equilibrio hacia una comunicación
positiva.
La falta de comunicación en familia tiene que ver con problemas
psicológicos en niños y adolescentes de carácter emocional y comportamiento.
Estos problemas se pueden extender fuera de la familia afectando en el trabajo,
escuela y otros entornos sociales.

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